Artrosis Cervical

La  región de la columna que se encuentra en el cuello se conoce como Columna Cervical. Consta de siete vértebras, que se abrevian como C1 a C7 (de arriba hacia abajo). Estas vértebras protegen el tallo cerebral y la médula espinal, sostienen el cráneo y permiten que la cabeza tenga un amplio rango de movimiento.

La primera vértebra cervical (C1) se llama Atlas. El Atlas tiene forma anular y da soporte al cráneo. C2 se denomina Axis. Es de forma circular y tiene una estructura  similar a la de una clavija sin punta (conocida como apófisis odontoides o “la odontoides”), que se proyecta en dirección ascendente, hacia el anillo del Atlas.

El Atlas y el Axis permiten que la cabeza gire y se voltee.

Las otras vértebras cervicales (C3 a C7) tienen forma de caja con pequeñas apófisis espinosas (proyecciones similares a dedos) que se extienden desde la parte posterior de las vértebras.

Las “cervicales” son con frecuencia el origen de diferentes síntomas, como dolor en el cuello, dolor de cabeza, tensión muscular o dolor irradiado a los hombros y brazos. También se achaca a problemas cervicales, muchas veces sin un confirmación médica bien establecida, síntomas como sensación de inestabilidad, mareo o vértigo. La columna cervical, al igual que la columna lumbar u otras partes del esqueleto, como las manos, las rodillas o las caderas es una de las localizaciones donde puede desarrollarse la artrosis.

 

¿POR QUÉ ES TAN FRECUENTE EL DOLOR CERVICAL?

La columna cervical es uno de los sistemas articulares más complicados del cuerpo humano y está sometida a movimientos, constantemente, a lo largo de día. Las vértebras cervicales participan en prácticamente todas las actividades de la vida diaria, ya que la postura del cuello es fundamental para una correcta posición de la cabeza, lo que nos permite dirigir la mirada, trabajar, etc. Por ello el dolor cervical es muy frecuente, ya que se estima que hasta un 70 % de la población ha padecido alguna vez dolor cervical. Entre las causas más frecuentes de dolor cervical están los traumatismos, como golpes y movimientos bruscos. Una mala postura, mantenida de forma prolongada, puede dar lugar a una contractura muscular que también origine dolor cervical. Por otro lado la artrosis cervical, que es la enfermedad reumática más frecuente, es la responsable en muchas ocasiones del dolor cervical. Es importante tener en cuenta que muchas veces los dolores cervicales son sólo la expresión de una tensión muscular secundaria a otro problema que nada tiene que ver con las articulaciones del cuello, como por ejemplo en los estados de estrés o tensión emocional, en la ansiedad e incluso en la depresión.

 

¿QUÉ SÍNTOMAS TIENE Y CÓMO SE DIAGNOSTICA LA ARTROSIS CERVICAL?

Los dos síntomas principales que produce la artrosis cervical son el dolor en el cuello, localizado en la parte posterior del mismo, que en ocasiones se extiende a la parte posterior de la cabeza o a ambos hombros, y la limitación o dificultad para mover el cuello. El dolor que origina la artrosis es lo que se denomina de “carácter mecánico”; es decir, que guarda relación con los movimientos. De esta forma, el dolor aumenta con la actividad y los movimientos del cuello, cediendo o al menos disminuyendo parcialmente su intensidad cuando se mantiene el reposo. La artrosis cervical también puede originar una disminución lentamente progresiva en la capacidad de movimiento del cuello, como son los giros de la cabeza hacia la derecha o la izquierda, o los movimientos de flexión o extensión de la cabeza. El diagnóstico de la artrosis cervical es sencillo y se basa en la historia clínica que efectúa el médico al paciente, con el interrogatorio sobre los síntomas que padece, y la exploración física del cuello. Esto se complementa con la práctica de una radiografía de la columna cervical, en la que el médico puede apreciar la existencia de los signos típicos de artrosis, que confirman el diagnóstico.

¿QUÉ FACTORES SE RELACIONAN CON LA ARTROSIS CERVICAL?

La edad es un factor de riesgo que se asocia con la aparición de artrosis en las cervicales. Cuanta más edad tenemos mayor es la probabilidad de que padezcamos una artrosis en las cervicales. Además, parece ser que hay factores hereditarios que hacen que, en determinadas familias, haya una mayor predisposición a padecer artrosis. Por otra parte, existen otros factores que, aunque no sean responsables directamente de la aparición de la artrosis, sí que tienen una clara relación con ella, empeorando la evolución y los síntomas de la artrosis. Esto es así en determinados tipos de trabajo, en los que se mantienen posturas fijas mantenidas y posiciones nocivas para la columna cervical.

¿CUÁLES SON LAS COMPLICACIONES?

En ocasiones, el dolor localizado en el cuello típico de la artrosis se extiende por uno de los miembros superiores y alcanza la mano. Este dolor suele ser de gran intensidad y se acompaña de una sensación de quemazón, hormigueo o acorchamiento. Este tipo de dolor tiene su origen en la irritación de uno de los nervios que salen de la médula espinal en la columna cervical, por un agujero que dejan entre sí dos vértebras cervicales contiguas. Cuando la artrosis cervical está muy evolucionada, la deformación vertebral y las rebabas óseas que se forman pueden comprimir estos nervios, originando esta complicación de la artrosis. Es excepcional que la artrosis cervical origine síntomas tan frecuentes como el mareo, la sensación de inestabilidad y el vértigo. Normalmente estos síntomas tienen su origen en problemas neurológicos, problemas de visión y en alteraciones en el oído o en el órgano del equilibrio, que se sitúa en la proximidad del órgano de la audición. Además, con mucha mayor frecuencia son los estados de ansiedad, que se acompañan de mala relajación y tensión muscular, o los estados de depresión, los responsables de estos síntomas de mareo, aunque este origen psicológico de los síntomas sea difícil de reconocer y de aceptar por parte de los pacientes. Por lo tanto, no se debe aceptar el hecho de que se atribuyan los problemas de mareo a “tener mal las cervicales”.

¿CÓMO SE TRATA LA ARTROSIS DE COLUMNA CERVICAL?

Al igual que en la artrosis de otras articulaciones, el tratamiento de la artrosis de columna incluye la combinación de una serie de medidas, que incluyen  una serie de tratamientos farmacológicos, masajes, tratamientos kinésicos, etc.

Pero fundamentalmente contamos con un procedimiento como la ozonoterapia, que por ser un tratamiento, natural sin contraindicaciones, sin medicación y cuyos efectos analgésicos son los de mayor duración, son los más recomendables para el tratamiento de la dolencia. Porque no sólo recupera  la movilidad articular y le disminuye el dolor, sino fundamentalmente porque  le mejora la calidad de vida.

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